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Perpiñán: de la Estación de Tren al centro histórico

Perpiñán: de la Estación de Tren al centro histórico
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Hace un par de días estuve en Perpiñán, Francia. Una ciudad pequeña con larga historia y muchos más vínculos con España de los que a primera vista podemos imaginar. Una ciudad ideal para detenerse a observar el ambiente medieval y a un paso de la costa para disfrutar de las playas mediterráneas del Languedoc-Rosellón francés.

Les contaba que pude probar el servicio del TGV de Figueras a Perpiñán. Unos 20 minutos de viaje con salida desde la nueva estación española y llegada al complejo de "gares" francesas.

En el mismo lugar se encuentra la Gare SNFC y la Gare TGV. La antigua estación fue inaugurada en 1858 con servicios desde Narbona en la que sería luego la ruta hasta Port-Bou. En su historia se destaca el interés de Salvador Dalí por la ciudad y dentro de su especial criterio, el pintor consideraba a esta estación "el centro del mundo.

Por alguna extraña razón, la estación caló profundo en su espíritu y le llevó a pintar una de las obras maestras del Surrealismo. En el año 1965 se despachó con una pintura gigante de mas de 4 metros por casi 3 metros de alto donde se unen un Cristo, campesinos y el tren, en la particular mirada de Salvador Dalí. "La Gare de Perpignan" se encuentra expuesta en el Museo Ludwig, de Colonia, Alemania.

Estacion de Perpiñán

Al bautizarla como "el ombligo del mundo", Dalí dió a la Estación de Perpiñán un slogan que puede leerse en la decoración de la nueva estación, construida en el mismo predio que la antigua, y desde donde operan los servicios del tren de alta velocidad francés hacia distintos destinos, incluyendo España.

Ambas estaciones son simples y pequeñas, por lo que no te resultará complicado ubicarte. Puedas pasar de una a otra por debajo de las vías gracias a un túnel moderno y confortable, con escaleras mecánicas y ascensor para quien lo necesite.

Desde la salida por la Estación TGV puedes llegar al centro histórico de la ciudad con el autobús urbano número 1 (a Plaza del Castillet). Sin embargo, si te cruzas a la "vieja estación", desde el hall sales a una plaza. Desde el centro de la plaza nace la Avenida Charles de Gaulle que te lleva en una caminata de unos 20 minutos al corazón histórico de la ciudad, aunque puedes hacerlo también desde allí con el mismo autobús.

La Avenida Charles de Gaulle es una calle normal que lo único que tiene de avenida es el nombre. Sin embargo, vale la pena recorrerla (tiene unos 800 metros aproximadamente) para ver los edificios de finales del s.XIX y de comienzos del s.XX que la bordean. Magníficos ejemplos con balcones con la típica herrería francesa y un cierto aire decadente que encontrarás en mas de un rincón de la ciudad.

Al final de la Avenida Charles de Gaulle te topas con la Plaza Cataluña (Catalonie) donde verás la FNAC y por detrás continúas por el Boulevard Clemenceau que en otros 10 minutos de marcha te deja frente al Castillet, donde comienza la Ciudad Vieja.

Foto | María Victoria Rodríguez En Diario del Viajero | Regiones de Francia (III)

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