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Tower Bridge: el puente más famoso sobre el Támesis en Londres

Tower Bridge: el puente más famoso sobre el Támesis en Londres
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Muchos puentes son los que cruzan el Támesis a lo largo de sus 346 kilómetros, pero tal vez sea este el más famoso. Hablamos del Tower Bridge, el Puente de la Torre, icono de la ciudad de Londres, una imagen universal de la capital británica.

No en vano el Tower Bridge es uno de los diez puentes más famosos de Europa y podemos contemplarlo junto al río y a la Torre de Londres en nuestro recorrido por la ciudad, inmersos en el bullicio del tráfico, de los peatones (hasta 40.000 por día) y de algún que otro puesto que aquí ofrece tentempiés variados.

Podría pensarse que lo que más nos apetecía en estos momentos era tomar algo caliente, porque el día había acabado nublándose bastante, como podéis ver en las fotografías, y la temperatura era mínima. De hecho, caía aguanieve de vez en cuando.

Pero, lo que son las cosas, acabamos tomando un helado, tal vez por miedo a contrastar demasiado con lo que nos rodeaba y romper ese, al fin y al cabo, encanto londinense.

Pasear por el puente, contemplarlo desde la ribera del río y desde la Torre de Londres, comprobando que la imagen que tantas veces habíamos visto, aislada, comparte marco con otras construcciones mucho más vanguardistas, es toda una experiencia en sí misma.

Pero también, si lo deseamos, podemos conocer más sobre la historia del Puente de la Torre en la exposición que tenemos junto al mismo, y, ya que hablamos de un puente levadizo, tal vez tengamos suerte y podamos asistir al levantamiento del puente. eso sí, paciencia si lo que queremos es cruzarlo...

Tower Bridge Puente de la Torre Londres

Tower Bridge: un poco de historia

Conforme Londres fue expandiéndose, se construyeron varios puentes al oeste del Puente de Londres (el más antiguo de la ciudad), ya que la zona ubicada al este del mismo se había convertido en un puerto de mucho tráfico.

Pero en el siglo XIX, la zona este de Londres alcanzó tal densidad de población que se hizo necesario construir un nuevo puente, ya que el tránsito de peatones y vehículos se demoraba durante horas. En 1876, la City of London Corporation, responsable de esa parte del río Támesis, decidió buscar una solución.

No se podía construir un puente fijo debido a que cortaría el acceso al puerto de entonces, y se presentaron más de 50 diseños para el concurso convocado (algunos de los cuales se exhiben en la exposición del Tower Bridge). En 1884 se aprobó la idea de Horace Jones, un puente levadizo de 244 metros de longitud, con dos torres de 65 metros de altura.

Entre las dos torres hay una distancia de 61 metros, y es aquí donde se encuentran las dos levas, que pueden elevar hasta un ángulo de 86 grados para permitir pasar el tráfico fluvial, una distancia que recorren en un minuto. El puente se eleva unas mil veces al año (podemos consultar los horarios aquí).

El mecanismo hidráulico original ha sufrido algunas modificaciones: los brazos levadizos siguen funcionando con energía hidráulica, pero desde 1976 son accionados por petróleo y electricidad, en lugar de vapor. Las máquinas de vapor, los acumuladores y las calderas de vapor originales se exhiben en la exposición del Tower Bridge (las Salas de Máquinas Victorianas).

Junto al Tower Bridge Londres
Vanguardia desde el Tower Bridge

Curiosidades del Puente de Londres

La construcción del Tower Bridge duró ocho años y contó con la colaboración de cinco contratistas y la labor incesante de 432 obreros. Dos enormes pilares en el lecho del río sujetan la construcción. Se utilizaron más de 11.000 toneladas de acero para construir el armazón de las torres y las pasarelas, un armazón recubierto elegantemente de granito de Cornualles y piedra de Portland.

Las dos torres están unidas por unas pasarelas peatonales pensadas para atravesar el río cuando el puente se había elevado para dejar pasar un barco. Pero la gente prefería esperar a que volviera a bajar el puente en lugar de subir escaleras, tal vez animados también por la mala fama que tenían estas pasarelas superiores, concurridas por prostitutas y ladrones.

Sea como fuere, el caso es que en 1910 estas pasarelas se cerraron al público. Hoy, totalmente cubiertas por protección pero con telescopios para disfrutar de las vistas, se pueden visitar si pagamos la entrada a la Exposición.

Para mantener la integridad de la estructura del puente se ha impuesto una restricción de velocidad de 32 kilómetros por hora, y un límite de carga de 18 toneladas a todos los vehículos que utilicen el puente.

Con motivo de las Olimpiadas de 2012 el puente recibió un lavado de cara, y hoy vemos reluciente la pintura azul de sus arcos metálicos, que contrastan con el gris del cielo.

Como podréis comprobar en vuestro paseo por el puente, se trata de un lugar muy concurrido, al límite de la zona más céntrica en que los vehículos han de pagar un recargo. Nosotros, a pie, pagamos con gusto el helado y nos disponemos a recorrer la Torre de Londres, que nos ofrecerá nuevas perspectivas del Tower Bridge, el puente más famoso de Londres.

Fotos | Eva Paris en Diario del viajero En Diario del viajero | Curiosidades de Londres, Puente Vasco da Gama (Lisboa), el más largo de Europa, St James Park, el más antiguo de los Parques Reales de Londres

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