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Cinco cosas gratis que hacer en Queenstown, Nueva Zelanda

Cinco cosas gratis que hacer en Queenstown, Nueva Zelanda
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Si ayer os hablaba de la preciosa ciudad de Queenstown, la capital de los deportes de aventura en Nueva Zelanda, subrayando lo caro de sus precios, hoy quiero dar una vuelta de tuerca al tema presentando cinco cosas que podemos hacer gratis en Queenstown.

Porque no hace falta ser millonario para disfrutar de esta entrañable ciudad de la isla sur. Y si os cuesta creerlo, aquí tenéis algunas ideas:

  1. Dar un paseo por los Queenstown Gardens, un precioso parque situado entre la Bahía de Queenstown y el Brazo de Frankton donde, además de disfrutar de un paisaje idílico, podemos jugar al Frisbee Golf: una variante del golf, con un frisbee en lugar de pelotas y cestas en lugar de hoyos.
  1. Tras la visita a los Queenstown Gardens, el broche perfecto a una tarde de paseo lo pone tomar un helado, unas populares fish and chips o una hamburguesa de Fergburguer (la más famosa de Nueva Zelanda) en la "playa" de Queenstown, siempre animada y llena de gente con ganas de pasarlo bien.

  2. Subir hasta lo alto del pico de Bob a pie (algo menos de horas entre ida y vuelta), en lugar de en la Góndola, para tomar una fotografía de la mejor vista de la ciudad. Si se desea hacer todavía más deporte, el ascenso continua con el trekking de Ben Lomond: son seis horas de caminata entre ida y vuelta, pero las vistas de 360 grados de los Remarkables, el brazo de Frankton, el lago Wakatipu y los Cecil Peaks, bien valen el esfuerzo.

  3. Ir de excursión a Arrowtown, la ciudad de la Fiebre del Oro, situada a tan sólo media hora de Queenstown. Si no disponemos de coche propio podemos ir en autobús público y también en autostop.

  4. Visitar el mercado de arte y artesanías que todos los sábados por la mañana llena de gente (¡más!) el Earnslaw Park, a orillas del lago Wakatipu. Además de los propios locales, muchos de los vendedores son jóvenes de todas las nacionalidades que han venido a Queenstown a trabajar con una Working Holiday Visa, por lo que el intercambio cultural está garantizado.

Como veis, no hace falta gastar grandes cantidades de dinero para aprovechar nuestra estancia en la preciosa y tranquila ciudad de Queenstown. El simple hecho de disfrutar de sus paisajes merece la pena, y por fortuna, el acceso a muchos de estos todavía es gratuito.

Foto | Carmen En Diario del Viajero | El fiordo de Milford Sound, una maravilla de Nueva Zelanda, Puzzling World: el mundo de las ilusiones en Nueva Zelanda

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