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El Monasterio de San Pedro de Rocas en Ourense
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El Monasterio de San Pedro de Rocas en Ourense

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El Monasterio de San Pedro de Rocas en Ourense es uno de los más impresionantes tesoros de la arquitectura sacra que podemos ver en Galicia. No tanto por su belleza -aunque para mí resulta precioso al estar excavado en roca natural-, ni por su estilo, bastante sencillo, sino por su antigüedad, su historia e incluso por sus leyendas, merece la pena descubrir este interesante conjunto arquitectónico.

En un asentamiento situado en Esgos (Ourense), que se remonta a la época de los suevos, alrededor del año 570 de nuestra era, encontramos un edificio monacal con tres naves, una fuente, un impresionante campanario situado sobre las rocas y unos sepulcros antropomórficos excavados en la piedra en el exterior, que forman un conjunto digno de una visita.

El monasterio De San Pedro de Rocas

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En este monasterio, que es único por estar excavado en la roca natural, no encontraremos líneas, rosetones, arcos o arbotantes majestuosos ni estructuras de armoniosas proporciones. Sin embargo, incluso desde antes de entrar, ya percibiremos que estamos ante un punto de gran interés histórico, ya que los primeros eremitas de los que se tiene constancia se asentaron allí en el año 573.

El conjunto monacal de San Pedro de Rocas está catalogado desde el año 1923 como un Bien de Interés Cultural del patrimonio histórico de España. En la actualidad, está cerrado al culto, pero es visitable, siendo uno de los principales atractivos turísticos de la Ribeira Sacra.

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Según podemos leer en las inscripciones de la lápida fundacional, que se halla en el Museo Arqueológico Provincial de Ourense, los fundadores del Monasterio fueron unos suevos que tras recibir una herencia, eligieron retirarse en este lugar para dedicase a una vida de oración, manteniéndose allí durante algunas generaciones su residencia.

Después abandonaron el lugar al verse atacados por los musulmanes, y no fue hasta el siglo IX cuando un caballero llamado Gemodus durante una cacería encontró las ruinas del monasterio, y las capillas excavadas y él, decidiendo este caballero y sus acompañantes que se quedarían a vivir allí como religiosos, siendo Gemodus elegido como abad, según cuenta la leyenda. Del caballero Gemodus, se habla en el privilegio que Alfonso V concedió a Rocas en el año 1007.

Monasterio Naves

La iglesia del monasterio, del siglo VI, es uno de los templos cristianos más antiguos que se conocen y esta en bastante buen estado. Consta de tres naves que están excavadas en la roca. En el techo de la nave central hay una abertura por la que entra luz del exterior. En el suelo de las naves laterales se aprecian sepulcros antropomórficos que también se encuentran en la zona exterior de la Iglesia.

En el centro hay una pila que podría haber sido el altar. En la capilla de la izquierda, se atisba un reducido espacio en el que se supone que estaba el sepulcro del caballero y Abad, Gemodus. En se espacio se descubrió una pintura realizada con la técnica del fresco, con imágenes de los apóstoles y un mapamundi.

Otras construcciones del recinto

Atrio

En el atrio de la Iglesia se hayan excavados en la roca numerosos sepulcros. Estos tienen forma humana y se supone que los enterramientos de la época podían dejar los cuerpos expuestos a la intemperie, aunque no hay constancia de esto. El recinto de la iglesia fue ampliado con una nueva nave de construcción posterior.

Campanario

El campanario, es una obra posterior realizada por Gonzalo de Penalva en el siglo XV. Esta construcción está situada en la parte superior de una enorme formación rocosa de casi 20 m de altura que da nombre a este lugar. La gran espadaña con arcos donde estarían las campanas es uno de los atractivos del lugar.

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A través de un arco que da acceso a un pequeño espacio que ha mantenido su uso como cementerio parroquial, se accede a un recinto cerrado del que sale un camino que lleva a la cercana Fuente de san Bieito, también excavada en la roca. La piedra, la vegetación y el acceso hacen de este lugar un espectacular recurso turístico que vale la pena conocer, durante un viaje por la Ribeira Sacra ourensana.

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