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13 paradas para descubrir un Tenerife desconocido (III)

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Convento de Santa Catalina, en el centro de La Laguna.

Éste es el último de los tres posts con los que queremos descubrir el Tenerife que no enseñan los folletos de turismo o que sólo de refilón aparece en las promociones de hoteles y touroperadores. Bajamos por la columna vertebral de la isla, por el Monte de La Esperanza, hasta llegar a La Laguna, hoy con un centro histórico muy rehabilitado y acondicionado para su disfrute. También aprovechamos para contemplar el imponente Barranco del Infierno desde la plaza de España de Adeje o para darnos un chapuzón en los charcos de Costa Sibora o en el Puertito de Güímar, lugares de preferencia de los propios tinerfeños.

La Esperanza

Si uno sube al Parque Nacional de las Cañadas del Teide, recomendamos que, a la vuelta, baje por la carretera de La Esperanza, que desemboca en la ciudad de La Laguna. La vía transita por la espina dorsal de la isla y alternativamente depara vistas espectaculares del valle de La Orotava, por el norte, y del de Güimar, por el sur. Además, nos lleva por el Monte de la Esperanza, un paraje protegido de pino canario y laurisilva que probablemente veamos entre las perennes brumas que contribuyen en invierno y en verano a mantenerlo húmedo y fresco.

Reten De La Casa Forestal De La Esperanza Casa forestal del Monte de la Esperanza.

También nos llamarán la atención las plantaciones de exuberantes eucaliptos que hay a ambos lados de la carretera. En esta zona rodó una escena impactante el realizador canario Juan Carlos Fresnadillo para su largometraje, Intacto, que contaba con Max Von Sydow y Leonardo Sbaraglia.

También pasaremos por el bosque de Las Raíces, donde todavía hay un monumento que conmemora el golpe militar de Franco, que fue capitán general de Canarias y que en junio de 1936, un mes antes del comienzo de la Guerra Civil, reunión allí a sus tropas para impulsar el alzamiento que marcaría la historia de este país del siglo XX. El sitio, de enormes pinos autóctonos, merece un paseo.

Adeje

Adeje es el último gran desarrollo turístico de Tenerife. En Costa Adeje, que era prácticamente virgen hace 30 años, encontramos hoy los hoteles más lujosos y dotados de Tenerife. Por sus playas y campos de golf transita mucho turista de alto poder adquisitivo, especialmente ruso. En el Siam Park, el espectacular parque acuático que hace unos años montaron los propietarios del Loro Parque, nos encontraremos con muchos visitantes (isleños y foráneos).

Sin embargo, lo que muchos que vienen a Tenerife no conocen es el pueblo originario de Adeje, que está al otro lado de la Autopista del Sur (se llega tomando la salida 79). Esta población, una de las más antiguas de la isla, conserva un casco histórico interesante donde destacan la iglesia de Santa Úrsula, con los indefectibles artesonados canarios y las austeras paredes de cal blanca de los templos insulares, y el Antiguo Convento Franciscano, fundado en el siglo XVII, pero reconstruido íntegramente a principios del siglo XX con un estilo ecléctico.

Barranco Del Infierno En Adeje Barranco del Infierno, en el municipio de Adeje.

Conviene pararse en la Plaza de España, contigua a la iglesia de Santa Úrsula. Se trata de una construcción de frío cemento pero que le reportó al arquitecto tinerfeño Fernando Menis relevancia internacional en 2010. La plaza se abre al imponente Barranco del Infierno, ofreciendo al visitante una vista real pero hipnótica. En Adeje, también recomendamos comer en cualquiera de los bares con terraza de la Calle Grande, que asciende hasta la iglesia de Santa Úrsula, y donde se pueden degustar pollos o costillas asadas a precios realmente asequibles.

Costa Sibora

Los restos de lava que fueron a parar a la costa de Tenerife han formado en muchos sitios –sobre todo en el norte de la isla- estupendas piscinas naturales que se llenan cuando la manera está alta, y desaparecen cuando hay bajamar. Un estupendo ejemplo lo tenemos en la costa del municipio de Los Silos. En Costa Sibora –así se llama el lugar- que está a escasos kilómetros del centro del pueblo, tenemos el Charco de los Chochos, apto para familias –tiene dos metros en su parte más profunda- y donde el chapuzón es posible en cualquier momento del año, siempre que las condiciones del mar lo permitan.

Costa Sibora Tenerife Costa Sibora, en el norte de Tenerife.

Su nombre se debe a que en este lugar los campesinos ponían en remojo los altramuces –conocidos en Canarias como chochos- para quitar el amargor característico de esta leguminosa. El Charco de los Chochos está situado junto al de la Araña, y desde este trozo de costa se pueden contemplar parte de los acantilados del macizo de Teno y el Teide en los días despejados. Además, el lugar dispone de oferta hotelera, piscina municipal y de un restaurante con una variada oferta en pescados.

Puertito de Güímar

Este es otro de los sitios frecuentado casi exclusivamente por tinerfeños y alejado de las rutas turísticas tradicionales. Al puerto de la localidad de Güímar se llega tomando la salida 11 de la Autopista del Sur (TF-1). El pueblo, antiguo enclave pesquero, dispone de un excelente malecón habilitado para el baño, con aguas cristalinas, tranquilas y limpias. Ideal para familias. Además, a lo largo del paseo principal (llamado de Olof Palme), el ayuntamiento de Güímar ha desplegado en los últimos años pequeños rompeolas que resguardan varias calas de arena negra donde casi siempre es posible darse un chapuzón.

Puertito De Guimar Malecón del Puertito de Güímar.

En un extremo del Puertito, y colindante con el Club Naútico, destaca la playa del Cabezo, con casi un kilómetro de largo y también tapizada de abundante arena negra volcánica. Hay que destacar que el Puertito de Güímar también cuenta con una amplia oferta de bares y restaurantes donde uno puede degustar los pescados y mariscos de la zona, con las indefectibles papas arrugadas.

La Laguna

Hace unos años, llamaba la atención la poca actividad en verano de La Laguna, segunda ciudad de la isla y un lugar muy animado en invierno por ser sede de la universidad. Sin embargo, desde que en 2008 cogió las riendas del ayuntamiento Fernando Clavijo, actual presidente del Gobierno de Canarias, las cosas han cambiado mucho. Hoy no cuesta encontrar tascas, cafeterías y restaurantes en el casco histórico de la ciudad (en torno a la Calle Herradores), que nos permiten degustar la gastronomía isleña al tiempo que nos deleitamos con la torre de la iglesia de la Concepción, espléndida construcción a base de piedra molinera, o con la fachada de la catedral (que, eso sí, lleva muchos años cerrada por obras).

La Laguna, que es Patrimonio de la Humanidad, fue durante siglos el centro social y cultural más importante de la isla, y dando un paseo por sus calles -¡totalmente llanas, sin penosas pendientes!- nos encontramos muestras del Plateresco canario (Casa del Corregidor, donde hoy tiene su sede el ayuntamiento), del Barroco (Casa Salazar, residencia del obispo de Tenerife) o del renacimiento (Palacio Lercaro, sede del Museo de la Historia). Y son sólo unos cuantos ejemplos, porque las calles de la ciudad, cada vez más despejadas de tráfico, albergan conventos, iglesias, ermitas y casas señoriales que dan buena cuenta de lo que ha sido la vida en Canarias en los últimos cinco siglos.

En Diario del Viajero | Garachico, un pueblo de Tenerife al que un volcán cambió su historia

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