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Cape Maclear: un tesoro a orillas del Lago Malawi

Cape Maclear: un tesoro a orillas del Lago Malawi
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Probablemente si preguntásemos a alguien antes de marcharnos de viaje donde está Malawi, en el 90% de los casos no sabrían posicionarla en un mapa. Algo, que considero particularmente normal, teniendo en cuenta la disposición de este país dentro la amalgama de regiones africanas.

Malawi se estira afiladamente entre Zambia y Mozambique como si estuviera desentumeciéndose de un largo sueño. Pareciera que deseara esconder sus encantos a los ojos del observador distraído. La espina dorsal del país es El lago Malawi que lo recorre de norte a sur a lo largo de 560 km, convirtiéndose en la fuente que riega los campos de la antigua y exótica Nyasalandia.

Igualmente de probable, si informamos a nuestras madres que nos marchamos de viaje a Malawi, será recibir por respuesta algo así cómo: “Pero hijo, ¿dónde has dicho que te vas? Me parece que ese lugar es muy peligroso". Y es que en muchas ocasiones lo menos conocido se transforma en sinónimo de peligro. Concretamente en este caso en particular, nada más lejos de la realidad. Malawi es un país tranquilo, que no aparece en los listados de los países más peligroso del mundo, pero sí en los listados de los más densamente poblados y menos visitados.

Existen diferentes maneras de llegar a Malawi. Algunas más aventureras como adentrarnos por carretera, en mil y una combinaciones de buses destartalados, camionetas sin techo, … a través Tanzania, que es la frontera norte, por cualquier otro de los países que la circunda o de manera más convencional, volando por ejemplo desde Madrid, con dos escalas, una en Bruselas y otra en Addis Ababa (Etiopía).

Es fundamental que el viajero que decida visitar Malawi lleve consigo entre su equipaje buenas dosis de paciencia. Los horarios en estas regiones de África están para no ser cumplidos y las redes de transporte no son las más ortodoxas del mundo. Sin embargo en muchos casos este hecho será fruto de experiencias muy enriquecedoras compartiendo con sus gentes abiertas y amables.

Se podría hablar de muchos lugares en Malawi, pero en esta ocasión deseo compartir uno en especial. Hoy voy a recomendaros visitar Cape Maclear. Como era de suponer, este pequeño poblado de casas de adobe y techumbre de paja se encuentra a orillas del accidente natural que ocupa gran parte del territorio, el Lago Malawi. Está situado al sur del lago y se trata de una población dedicada a la pesca y a la agricultura, especialmente al cultivo de maíz. El turismo en la zona aún no está muy desarrollado pese a poder encontrarse algunos hostales donde hospedarse.

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Solo el viaje para llegar a esta zona del lago merece la pena. Desde Monkey Bay tenemos que buscar una camioneta de las que son usadas por los lugareños para moverse por la región. Ya subidos en la parte descubierta del pequeño camión el viento nos traerá entre sus volátiles manos aromas a los eucaliptos que se diseminan a los lados del camino.

Los baobabs emergen entre el frondoso paisaje como almas viejas que vigilan el paso del viajero. En África existen muchas leyendas relacionados con dicho árbol. En Zimbabwe cuentan que Dios fue repartiendo entre los animales las semillas de los diferentes árboles que deseaba crecieran en la tierra. La última semilla que entregó, era la semilla del baobab. El animal elegido para plantarlo fue la hiena, y ésta, al sentirse ofendida por haber recibido el último recado, decidió plantar la semilla al revés.

Es un árbol que guarda cauteloso su belleza, pues tan sólo nos permite vislumbrar sus flores durante veinticuatro horas. Tras las horas señaladas la flor se marchita religiosamente.

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El viajero será recibido con sorpresa y calidez por las gentes de Cape Maclear. Las vidas de esta comunidad se centran alrededor del lago. Los caminos de arena que recorren las cabañas están repletas de niños jugando desnudos que reciben al visitante con sonrisas, incluso abrazos. La hospitalidad y el cariño son desmesurados. Será fácil que muchos se emocionen ante los gestos amplios y desinteresados de los lugareños. Y es que se siente que la malicia aún habita lejos de sus hogares, las dependencias materiales no encuentran lugar entre las paredes de sus casas. El reino del tiempo parece haberse olvidado de estas regiones.

Cape Maclear es un lugar idóneo para disfrutar de unos días de naturaleza y calma. Frente a la costa se encuentran dos islotes de naturaleza virgen, que otorgan al paisaje un halo de deseos por descubrir nuevos parajes. Para ello nada mejor que alquilar unos kayak a muy bajo precio en alguno de los hostales establecidos para el incipiente turismo. En nuestro navegar podremos cruzarmos con varias embarcaciones rebañadas a los troncos de los árboles, dónde los padres de familia suelen ir en busca del sustento diario.

Para finalizar el día nos bañaremos en una de las recónditas y solitarias playas de alguna de las islas entre peces de intenso azul y amarillos luminosos.

Los que deseen vivir alguna otra aventura en el lago podrán embarcarse durante varios días en barcos de carga que ofrecen camarotes para pasajeros.

Imágenes | Primera fotografía Sandra Mallinson flickr.com y Víctor Alonso

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