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El Palacio de San Clemente, un alojamiento de lujo en una isla al lado de Venecia

El Palacio de San Clemente, un alojamiento de lujo en una isla al lado de Venecia
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Hay varias maneras de vivir Venecia: como uno de esos turistas que llegan en un barco de los que deterioran el Gran Canal, como un turista respetuoso hospedado en un sitio alejado y modesto o con el gran lujo que la ubicación pide. Esto último no está al alcance de todo el mundo, pero si se puede elegir, podríamos quedarnos en el Palacio de San Clemente, un alojamiento de lujo en una isla al lado de Venecia.

Lejos del bullicio de la Plaza de San Marcos, alejados de las idas y venidas de turistas de unas horas que invaden Venecia, aquí se puede disfrutar del lujo que aporta un hotel en medio de la Isla de San Clemente, con sus jardines privados, su iglesia y toda la tranquilidad que ello puede ofrecer.

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Perteneciente a la cadena Kempinski el Palacio de San Clemente está en la isla privada del mismo nombre, únicamente a 10 minutos de la Plaza de San Marcos en bote. Cruzar las históricas aguas es ya toda una experiencia que sitúa a los huéspedes en una estancia de puro lujo. Los jardines que lo rodean, los patios y la iglesia del siglo XII son el lugar perfecto para la relajación.

La historia de la isla

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La Isla de San Clemente está en la Laguna de Venecia entre la Giudecca y el Lido. Fue habitada por primera vez en 1131 cuando el mercader veneciano Pietro Gattilesso construyó la Iglesia de San Clemente y un hospicio para peregrinos y soldados destinados en Tierra Santa. ¿El nombre? su dedicación al Papa Clemente I, que murió como un mártir y es el patrón de los marineros. Tras un declive en el siglo XIV, San Clemente volvió a revivir en 1432 cuando el Papa Eugenio IV trasladó allí a la orden de los Canónigos Regulares de Letrán. Gracias a las donaciones de las familias adineradas venecianas empezaron a restaurar la iglesia y a ampliar el monasterio.

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En 1643, para cumplir una promesa que hicieron durante la plaga epidémica que atacó la ciudad en 1630, construyeron una nueva capilla dentro de la Iglesia de San Clemente, siguiendo el modelo de la Santa Casa de Loreto, y todavía hoy sigue siendo una de las características de la misma. En 1645 cambió de manos de otra orden religiosa. Tras diversas vicisitudes, y tras la caída de la República de Venecia en 1797, los monjes abandonaron la isla y se convirtió en un guarnición militar.

Tras ello, pasó a ser hospital mental para mujeres en 1844, para confinar a aquellos que perdían la cabeza excluyéndolos de la sociedad tal y como se hacía en la época. Aquí encerraban a las venecianas que "perdían la cabeza". Incluso Benito Mussolini envió a San Clemente a su primera mujer, encarcelándola allí. En 1992 el hospital cerró y terminó convirtiéndose en el complejo hotelero que es hoy.

El magnífico hotel de hoy en día

San Clemente Suite Living Room I Scpk 1920x1080

El San Clemente Palace Kempinski cuenta hoy en día 190 habitaciones y suites, aprovechando los antiguos edificios ya existentes. Por supuesto no todas son iguales aunque el lujo es el elemento en común de todas ellas. De ese número, 62 son suites, destacando sobre todas ellas la San Clemente Suite, con un tamaño de 190 m2. Y la reserva de la misma cuenta con el uso de un embarcadero privado también.

Venice Suite Living Room

La Suite Venice no se queda corta y también está diseñada teniendo siempre en mente el confort del huésped. Tiene área de entrada separadas para la habitación y la zona de descanso y cuenta además con un vestidor que te ayudará a estar más cómodo durante tu estancia. En ella (y las que son similares) se pueden alojar hasta cuatro huéspedes.

Kempinski Venice Sacristy Private Dining 2017

Si el enclave ya de por sí es impresionante, lo que han hecho desde la cadena hotelera es mucho más, conservando la esencia de la isla y dotándola de una vida llena de lujo y descanso. Una suerte de olvidar viejos tiempos de hospital para mujeres desequilibradas. Los regios edificios albergan paz y relax. Y la antigua sacristía es el lugar perfecto para una cena privada.

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La oferta de restauración es igual de impresionante que la de alojamiento. El Restaurante Insieme abre para los desayunos con una variedad incontable de platos, haciendo hincapié en la cocina mediterránea y los productos frescos italianos, todos preparados cada mañana. En La Dolce se sirven sólo especialidades nacionales como pasta y pizza con vistas a los jardines. En Acquerello se mezcla la tradición con la innovación y tiene una espectacular terraza con vistas panorámicas a la laguna de Venecia.

Si lo que deseas es tomar una copa en un ambiente clásico y elegante tu lugar es el Clemente Bar, con su gran selección de vinos y su carta de cócteles. También ofrece cenas ligeras y aperitivos para acompañarlos.

Kempinski Venice La Dolce Bar With Pool View 2016

La oferta de ocio en la isla son los paseos por los antiguos patios y claustros, la visita a la iglesia histórica de San Clemente, que lleva a los huéspedes a un viaje en el tiempo. Tiene una piscina exterior climatizada, pistas de tenis, un gimnasio totalmente equipado y un spa en el que te puedes relajar y recibir masajes para completar unas vacaciones llenas de relax.

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Por supuesto, aunque es una isla no estás prisionero en ella y el hotel cuenta con botes que salen cada 30-40 minutos desde y hacia la Plaza de San Marcos, para que puedas pasear por el centro de Venecia cuanto quieras. Es un servicio gratuito para los huéspedes y para todos aquellos que tenga una reserva en alguno de los bares o restaurantes. Y aunque está feo hablar de precios cuando nos referimos a tanta belleza, sólo por vuestra curiosidad una reserva de una noche puede empezar a partir de los 350€.

Imágenes | San Clemente Palace Kempinski

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