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Pequeños trucos que harán que tu comida de avión te sepa mejor
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Pequeños trucos que harán que tu comida de avión te sepa mejor

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Digámoslo desde el principio: la comida de avión deja muchísimo que desear. Esas bandejas escasas en las que lo que ingieres sabe básicamente igual son capaces de deprimir a cualquier con un mínimo de buen paladar.

Sin embargo, la razones por las que la comida sabe insípida o directamente cutre no son siempre consustanciales a la misma comida, y existen una serie de trucos que pueden ofrecernos una mejor experiencia gastronómica.

Las 5 claves

  1. Los sabores, el dulce, el ácido, el salado y el amargo, cuestan más de percibir por nuestras papilas gustativas porque la presión atmosférica en cabina equivale a la que encontraríamos aproximadamente entre los 1800 y los 2400 metros de altura. Es una cuestión biológica, y no podemos hacer nada por combatirlo. Asumiendo esto, estamos asumiendo que la comida no es tan mala, que el problema somos nosotros, lo que puede predisponernos a abordarla con mejor ánimo.
  2. A esto se suma que a menor presión atmosférica tabién se reduce la cantida de moléculas aromáticas volátiles, es decir, que la comida desprende menos aroma del habitual. Esto, sin embargo, sí que podemos combatirlo, si permitimos una mayor entrada de aire en nuestras fosas nasales (con lo que entrarían más moléculas aromáticas volátiles).
  3. Para lograrlo, una solución podría ser el uso de una de esas cintas nasales, como las Breath Right, que sirven originalmente para que los atletas rindan más físicamente. Y eso estas tiras pueden aumentas hasta un 25% la entrada de aire. El ruido del ambiente también influye en la percepción de los sabores, así que una manera de anularlo es usar tapones en los oídos.
  4. Si pedimos vino, entonces hemos de optar por los afrutados. Y deben evitarse en la medida de lo posible los vinos con muchos taninos, porque seguramente dejarán un regusto amargo y astringente en la boca.
  5. La falta de humedad en el aire que hay en cabina también es negativa para disfrutar de la experencia gastronómica (por debajo del 20% en comparación con el 30% o más de un hogar promedio). Al haber menos humedad, se reseca la nariz, y dificulta también la detección de moléculas aromáticas. Los niveles de humedad son más altos en la parte anterior del avión, así que ya sabéis donde debéis procurar sentaros.
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La comida del avión continuará siendo ni fu ni fa, pero con alguno de estos sencillos consejos quizá aumentemos ligeramente el sabor del mejunje que estamos comiendo. Y si cumplimos todos los consejos, quizá hasta podamos llegar a nuestro destino con la barriga satisfecha.

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