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Ocho curiosidades que probablemente no conocías de Suiza
Curiosidades del Mundo

Ocho curiosidades que probablemente no conocías de Suiza

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A pesar de que es un país pequeño y se encuentra en el corazón de Europa, Suiza es un gran desconocido, sobre todo en sus costumbres y vicisitudes más mínimas. A continuación, vamos a conocer ocho de las curiosidades probablemente menos conocidas de estas tierras helvéticas.

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  1. Suiza es el cuarto país con más armas del mundo, pero uno de los países con menor índice de criminalidad con arma de fuego. Sí, a pesar del tópico de que un mayor acceso a las armas de fuego produce más muertos, en realidad hay más razones subyacentes, no solo ésa, y Suiza es la prueba de ello. Esto sucede porque todos los hombres suizos de entre veinte y cuarenta años forman parte de la milicia nacional y guardan un rifle en casa; y el país gasta una parte considerable de su presupuesto en defensa. Además, es obligatorio que todos los suizos tengan su propio refugio nuclear, una ley única en el mundo.
  2. Son los únicos europeos que comen perro. Los suizos de las montañas también son los únicos europeos que comen carne de perro. Aunque es un fenómeno muy poco frecuente, todavía algunos perros acaban cubiertos de sal, ahumados o convertidos en embutido en las aldeas alpinas. Después de zamparse las partes más sabrosas del animal, con el resto preparan una manteca que se usa para curar la tos.
  3. Es tan pequeña que ninguna localidad está a más de 75 kilómetros de la frontera. Eso nos da una sensación exacta de lo pequeño que es el país (más o menos como Cataluña) y cómo ha resistido numantinamente el acceso a Europa.
  4. Aquí nació Heidi y Frankenstein, pero murió Sherlock Holmes. Se puede visitar la casa de Heidi a pesar de que es un personaje de ficción. Frankenstein fue descrito por una adolescente en una noche tenebrosa a orillas del lago Leman. Y hay una cascada donde supuestamente Holmes cayó al vacío donde Moriarty, donde murió (aunque poco después, Conan Doyle lo resucitaría). Concretamente, ambos forcejean a la vera de la cascada de Reichenbach. Allí podemos contemplar incluso una plaquita que menciona este hecho.
  5. Residieron Freddy Mercury, Charles Chaplin y Albert Einstein. Chaplin y Mercury con vistas al lago Leman. Einstein, sin embargo, estaba en Berna: delante de su piso quedaba un bonito reloj, lo que quizá le inspiró para escribir sus teorías: Probablemente el símbolo más característico del casco antiguo de Berna sea la torre del Reloj (Zytglogge, el dialecto bernés, campana del tiempo), que se encuentra en un punto medio entre las Lauben.
  6. Se encuentra el mirador más alto de Europa (al que se sube con el tren más caro del mundo). Un ferrocarril de cremallera enlaza a Lauterbrunnen con la terraza de Wengen en el flanco oriental del valle Lauterbrunnental y del Kleine Scheidegg, la estación de ferrocarril de trasbordo para el viaje al Jungfraujoch, a 3.454 metros de altura. Desde 1912, el ferrocarril Jungfraubahn atraviesa por un túnel de siete kilómetros de largo el macizo del Eiger, llegando a la estación de ferrocarril más alta de Europa, el destino de excursiones número uno del Oberland bernés. El trayecto es también el más caro del mundo (142 francos suizos por persona, ida y vuelta; aunque existen descuentos y pases para que el precio no sea tan alto).
  7. Aquí se hizo el primer viaje de LSD (a lomos de una bicicleta) de la historia. Lo protagonizó el químico Albert Hoffman, que sintentizó el LSD por casualidad y lo ingirió sin darse cuenta. Su trayecto en bicicleta desde su laboratorio hasta casa, en Basilea, fue sin duda lisérgico. Y también se da la circunstancia de que ese día se convirtió en El Día de la Bicicleta.
  8. Aquí se inventó el chocolate con leche, pero no el reloj de cuco. Aquí fue donde se fabricó el primer chocolate con leche del mundo, obra y gracia de Daniel Peter en 1875. Y también es hogar de la sede administrativa de Nestlé: Henri Nestlé nació aquí y ha convertido su apellido en una metonimia del chocolate, lo cual no está nada mal para un tipo que empezó elaborando recetas para bebé a mediados del siglo XIX. Y el reloj de cuco no es de origen suizo, sino alemán, ni tampoco que aquí fue el primer lugar donde se fabricaron relojes en general, la cultura popular ha establecido un vínculo indisociable entre precisión horaria y cultura suiza.
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