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Peephole Cinema: el extraño cine que debes mirar por una mirilla y reproduce cortometrajes mudos sin descanso
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Peephole Cinema: el extraño cine que debes mirar por una mirilla y reproduce cortometrajes mudos sin descanso

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Escondido en un callejón en el corazón del Distrito de Mision, de San Francisco, se encuentra un agujero en la pared de la calle.

Asomarse dentro de la pequeña mirilla revela un cine que reproduce un flujo constante de viñetas de películas mudas. Seguramente el cine más original del mundo.

Peephole Cinema

Aquellos dispuestos a agacharse y estirar el cuello para mirar en el pequeño agujero serán recompensados ​​con un ciclo infinito de cortometrajes.

Peephole

Es fácil que Peephole Cinema te pase desapercibido si no sabes que está ahí. Un pequeño letrero con un ojo cuelga de una pared roja. Debajo, encontrarás la mirilla acompañada de una pequeña lista de las películas que se muestran.

No hay otras señales, por lo que la mayoría de las personas tropiezan con la mirilla por casualidad.

Estos cortometrajes y animaciones se ejecutan todo el día y toda la noche, así que se pueden ver en cualquier momento.

El pequeño cine es obra de Laurie O’Brien, quien creó el Peephole Cinema en 2013 como una forma novedosa de exhibir películas. O’Brien, que originalmente se formó como animador, quería encontrar una manera de llevar animaciones a un público más amplio.

También ha instalado otros cines similares en Brooklyn y Los Ángeles. Recientemente puso uno en el aeropuerto de San Francisco.

La ubicación de Wilson Avenue fue elegida, en parte, debido al tráfico peatonal, pero la artista tardó tres años en encontrar el espacio perfecto para albergar su pequeño experimento.

O'Brien explica que, como parte del alcance comunitario del proyecto, está probando un proyecto en colaboración con una escuela secundaria cercana para enseñar a los niños a hacer cortos mudos, que luego se proyectarán a través de la mirilla.

O'Brien tiene otra instalación temporal planeada con el Centro Documental Maysles en Harlem próximamente. Pero este proyecto de arte público con sede en Brooklyn, que ella compara con 'una versión con imágenes en movimiento del mural del callejón', está aquí para quedarse en el futuro previsible. Dice O'Brien:

Creo que hay algo interesante en una pequeña pantalla silenciosa y en cómo no domina el espacio o el tiempo del espectador.

Sin duda, en tiempos de coronavirus, donde quizá tardaremos en poder estar tranquilos todos juntos en una sala de cine, pararse en mitad de la calle para contemplar una película corta quizá sea una solución temporal interesante.

Las películas que se muestran en Brooklyn no tienen más de 10 a 20 segundos de duración y se ejecutan en un bucle continuo las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

El interés de O'Brien en las películas experimentales no narrativas es personal, sin duda, pero también tiene su origen en la practicidad: La película está en constante bucle, por lo que no tiene sentido tener un principio y un final. La gente puede encontrarla en cualquier momento.

Las películas generalmente se rotan cada dos meses.

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