Guía del Camino de Santiago: Cómo preparar el Camino (I)

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En Diario del Viajero estamos realizando una Guía del Camino de Santiago que tiene el objetivo de servir de ayuda a todos aquellos viajeros que se estén preparando para realizar esta ruta en el Año Santo 2010. Se trata de un tipo especial de viaje, cuya preparación puede requerir ayuda. Por eso nuestra intención es ofrecer consejos que puedan resultar útiles a la hora de lanzarnos al Camino.

Para empezar, sea cual sea el motivo por el que hagamos el Camino de Santiago, creo que hay un punto esencial. Lo ideal es dejar a un margen las precupaciones externas y depender únicamente del ritmo de nuestros pies. Es un viaje para desconectar de la rutina e intentar conectar un poco más con nosotros mismos.

Preparación física para afrontar el Camino de Santiago

Además de la buena predisposición mental, es conveniente tener en cuenta que se requiere cierta preparación física. No hay que ser el mejor deportista para poder hacer el Camino, pero sí es verdad que recorrer cientos de kilómetros a pie día tras día no es algo a lo que la mayoría estamos acostumbrados. Lo ideal es que por lo menos un mes antes empieces a moverte un poco, ejercitando sobre todo las piernas, que son las que te van a llevar hasta Compostela.

Un poco de caminata todos los días que puedas y, si tienes la suerte de vivir en un lugar con paisajes bonitos, puedes aprovecharlo para empezar a disfrutar desde que comienzas a prepararte. Por otro lado, desde unos días antes de comenzar la ruta, deberías probar caminando con una mochila de peso aproximado al que vayamos a cargar para que se vaya acostumbrando la espalda. Echarse a andar hacia Santiago sin habernos entrenado antes hace que la ruta sea más dura y puede ser un impedimento para disfrutar plenamente del viaje.

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Programar las etapas del Camino de Santiago

Cuando disponemos de un límite de días para realizar el Camino, una cuestión muy importante será decidir desde dónde salir para llegar a Santiago a tiempo. Para eso, debemos primero prepararnos la ruta dividiéndola por etapas. Cada etapa se corresponderá con un día y los kilómetros que tenga cada una dependerán de cada persona. Suelen aconsejar caminar unos 20 ó 25 kilómetros al día, pero nos encontraremos con personas que se ven con la fortaleza de hacer 40, mientras otros prefieren hacer unos 15. Cada peregrino debe marcarse su propio ritmo, y por eso es fundamental entrenarse un tiempo antes, ya que así podremos conocer nuestras propias limitaciones y ver qué ritmo seguiremos.

Conviene no confiarse demasiado y programar una etapa más corta para el primer día (nos veremos capaces de hacer muchos kilómetros en la primera jornada, pero a ver quién se levanta luego para seguir caminando al día siguiente…). Sólo después de haber calculado los kilómetros diarios que podremos hacer y el tiempo del que disponemos, podremos decidir el punto de arranque para la ruta. Para no tener que andar con prisas, preocupados por llegar a Compostela lo antes posible, habrá que dejar unos días de margen por si un día nos encontramos muy cansados o si simplemente nos apetece quedarnos en un lugar más tiempo del previsto. Más vale empezar desde un punto más cerca de Santiago pero yendo con tranquilidad, que esforzarnos por acumular más y más kilómetros preocupados por llegar a tiempo.

La mochila para la Ruta Jacobea

El tema de la mochila es más importante de lo que puede parecer. No sólo habrá que tener en cuenta el peso, que no debería superar el 10 % del nuestro, sino que también habrá que mirar que la mochila sea “buena”. Con buena me refiero a una mochila que sea cómoda, que distribuya bien el peso en nuestra espalda y que no nos haga rozaduras. Lo mejor es que tenga refuerzos en los tirantes y en la espalda, que se pueda ajustar bien a la altura de las caderas y que tenga bolsillos para llevar algunas cosas a mano (como la credencial, que siempre tendremos que llevar con nosotros).

Habrá que ser muy meticulosos con las cosas que metemos en la mochila, debemos centrarnos en reducir el peso al mínimo. Muchos peregrinos terminan enviando cosas de vuelta a casa, o dejándolas a medida que avanzan y se dan cuenta de que eran prescindibles. Yo aconsejaría llevar una muda de ropa (como mucho dos, por si no llegara a secarse bien para cuando tenemos que usarla), algunas cosas que pueden resultar útiles y no ocupan apenas espacio, elementos de aseo personal y una capa fina para la lluvia. Puede parecer una tontería, pero habrá incluso que escatimar peso si pensaban llevar una guía: no conviene cargar con todo el libro, sino en todo caso estudiárnosla antes de salir y hacer fotocopias de las partes que nos vayan a resultar prácticas.

En cuanto a la manera de prepararla, conviene ubicar las cosas más pesadas lo más abajo y pegadas al cuerpo posible, y distribuyendo la carga de manera tal que no nos pese más de un lado que del otro.

Estos son sólo algunos de los aspectos a tener en cuenta a la hora de prepararse para hacer el Camino de Santiago, así que volveremos con más en los próximos días.

Fotos | Julia Boccardo
En Diario del Viajero | Camino de Santiago,

Guia del Camino de Santiago

1. Introducción
2. La historia del Camino de Santiago
3. Preparar el Camino de Santiago (I)
4. Preparar el Camino de Santiago (II)

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