Los mejores puertos italianos en los que casi no hay turistas: te contamos sus secretos
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Los mejores puertos italianos en los que casi no hay turistas: te contamos sus secretos

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Si pensamos en puerto con encanto en la costa italiana en seguida se nos viene a la cabeza Cinque Terre o la costa amalfitana, pero el problema es la masificación excesiva. Hoy os descubrimos los mejores puertos italianos en los que casi no hay turistas y si nos dejas un rato te contamos todos sus secretos. Zonas relajadas en las que encontrarás lugareños pero no muchos extraños.

No es que no reciban turismo en sí, pero está bastante limitado al local y son pueblos con tremendo encanto, como todo en Italia, y que pueden proporcionar una muy agradable experiencia de visita sin ser lo habitual de las guías o de lo que está de moda.

Porto Venere

Porto Venere

Situada en el Golfo de los Poetas, en la provincia de La Spezia, aunque la fama se la lleva Cinque Terre, Porto Venere también está catalogada como Patrimonio de la Humanidad. Sus callejones medievales, estrechos y con encanto fueron con seguridad inspiración para muchos de esos poetas que en algún momento de su vida vivieron en esa zona: Dante Alighieri, Lord Byron, los Shelley o George Sand.

El antiguo Portus Veneris se cree que data de mediados del siglo I A.C. El nombre puede venir por un templo dedicado a la diosa Venus que estaba situado sobre el promontorio donde se encuentra actualmente la iglesia de San Pedro Apóstol o bien relacionado con el ermitaño San Venerio. En los tiempos romanos la ciudad era, esencialmente, una comunidad de pescadores. Hoy con 4000 habitantes, Porto Venere, es un lugar tranquilo en el que descansar y disfrutar del mar.

Tropea

Tropea Cristian Santinon

Nacida como puerto comercial durante el Imperio Romano, Tropea viene con la leyenda de que Hércules la reclamó como suya durante su búsqueda del vellocino de oro. Gusto exquisito el del héroe, porque tiene una arquitectura maravillosa, playas de arena blanca y un centro amurallado lleno de preciosas tiendas, trattorias donde mimar vuestro estómago y helados que harán salivar al más goloso. ¿Sabéis qué no vais a encontrar? Turistas más allá de unos pocos italianos de vacaciones.

Sus costas calabresas están bañadas por el mar Tirreno y no puede faltar una visita a la catedral normanda del siglo XII, donde hay un cuadro de la Virgen María de Rumanía del siglo XIV, de la que son muy devotos, porque los protegió de terribles terremotos y a ella agradecen que las seis bombas que cayeron en Tropea en la Segunda Guerra Mundial no estallaran al quedar en un agujero.

Ponza

Ponza Bindalfrodo

Es la isla más grande el archipiélago de las Islas Pontinas, en el golfo de Gaeta y que son conocidas como los Hamptons italianos. Ya aparecía en la 'Odisea' de Homero bajo el nombre de Ea y tras la caída del Imperio Romano pasó a estar habitada por maleantes y desterrados. Curiosos estos principios para un lugar de vacaciones de italianos de bien y posibles.

Uno de los grandes atractivos de Ponza es la Ghiaia di Luna, la playa de la luna, que es una de las más espectaculares de Italia y a la que se acede a través de un túnel escapado por los romanos y en el que todavía hay restos arqueológicos de la época. Aún así recibe pocas visitas, limitándose a las de por romanos que están a escasas dos horas.

Gaeta

Gaeta Jimmywee

Entre Roma y Nápoles, y en el Golfo que toma su mismo nombre, encontramos la ciudad de Gaeta, una maravilla para la vista por sus casas de colores vistosos que se reparten por la colina, sus calles estrechas, iglesias medievales, un castillo del siglo XIII y una catedral consagrada en 1106. Hay una pequeña parte de playa pública alejada del bullicio del puerto pero la mayor atracción es Montagna Spaccata, que se dice debe su forma a que un terremoto la partió en dos.

En los años sesenta era una base de la OTAN y hoy en día es el puerto en el que está el buque insignia de la Sexta Flota de los Estados Unidos, que tiene su base fija en Nápoles. No obstante su principal medio de vida es la pesca, lo que la convierte en todo un espectáculo cuando llegan los barcos cargados.

Camogli

camogli

Camogli está a escasas dos horas de coche de Milán y es uno de los secretos mejor guardados de Italia. Es un puerto tremendamente tranquilo que suelen elegir los milaneses y turineses para sus escapadas de verano. Está lleno de plazas tranquilas y los alrededores esconden senderos naturales con espectaculares vistas de la costa. Su nombre viene originado por una historia triste a la par que bonita: es un derivado de Casa delle Mogli (casa de las viudas) en referencia a aquellas mujeres que veían partir a sus maridos al mar para no volver en muchas ocasiones.

Hay palacios de varias plantas pintados de brillantes rosas, amarillos y terracotas. A media hora andando tienes San Rocco, casi todo el camino en cuesta y un si te sientes muy andarín, a dos horas, la abadía de San Fruttuoso. Tranquilos, no hace falta que volváis andando, que hay un precioso ferry que os deja de vuelta en Camogli.

Imágenes | Irene Grassi, Luca Roverelli, Harshil Shah, Jimmyweee, Bindalfrodo, Raffaele Sergi, Sigfried Rabanser, Irene Grassi, Cristian Santinon
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