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El Palacio Real y la Pagoda de Plata de Phnom Penh

El Palacio Real y la Pagoda de Plata de Phnom Penh
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Si viajáis a Camboya antes o después pasaréis por Phnom Penh: una ciudad en la que el Palacio Real y la Pagoda de Plata se alzan indiscutiblemente como los mayores atractivos para aquellos que quieran olvidar por unas horas la terrible historia reciente del país.

Y es que los efectos de la guerra civil y el posterior genocidio camboyano todavía son palpables en cada esquina. Quizá por eso Phnom Penh sea una ciudad tan gris, en la que los escasos lugares de interés están relacionados con ese oscuro episodio de la historia.

Pero hay alternativas: si queréis ver algo diferente no dejéis de visitar el Palacio Real, situado a orillas del Mekong. Este complejo palaciego, construido en 1866, todavía conserva el esplendor de su época, y supone una excelente ocasión de conocer la otra cara de un país que también vivió sus años de gloria, al margen del Imperio Khmer.

Destacan en él el Palacio Khemarin, de techos dorados que brillan bajo los rayos del sol. Como residencia oficial del rey, sólo algunas de sus salas son accesibles al público, y se encuentra separado del resto de edificios por un pequeño muro.

A pocos metros se encuentra la Sala del Trono, en la actualidad lugar de ceremonias religiosas y otras oficiales, como las coronaciones y bodas reales. En su interior podemos ver el trono real, así como varios bustos de diferentes reyes camboyanos.

Por último, posiblemente el edificio más famoso sea la renombrada Pagoda de Plata, llamada así por las más de 5000 baldosas de este metal que cubren su suelo, de las cuales sólo una parte se presenta a la vista del gran público. Aún así, la Pagoda es realmente hermosa, y en ella podemos admirar tesoros como una estatua de Buda de oro puro, u otra de cristal conocido como “el Buda Esmeralda”.

Pero, como suele ocurrir es estos casos, lo mejor de este magnífico complejo palaciego es el placer que proporciona pasear por sus amplios jardines, impecablemente cuidados y repletos de otros edificios y santuarios de menor importancia pero igual belleza.

Si queréis pasar unas horas alejados del ruido y caos de Phnom Penh, el Palacio Real se presenta como la mejor opción para pasear, relajarse, y ya de paso, hacer algo de cultura.

Foto | Ethan Crowley En Diario del Viajero | Genocidio camboyano: el campo de exterminio de Choeung Ek, De Camboya a Vietnam en barco

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