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¿De verdad que Bután es el lugar más feliz e idílico del mundo?

¿De verdad que Bután es el lugar más feliz e idílico del mundo?
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El pequeño reino de budista de Bután, en lo alto del Himalaya, es para muchos el lugar más feliz del mundo. Al menos es lo que señala un índice denominado “Felicidad Nacional Bruta” que comprende seis docenas de variables, agrupadas en nueve apartados, que incluyen bienestar psicológico, vitalidad comunitaria, ecología, buen gobierno y uso del tiempo.

Sin embargo ¿podemos ser felices en Bután? ¿La felicidad de un lugar se puede medir de forma objetiva? ¿Los lugares felices deben ser encontrados por nosotros mismos?

A pesar de la creencia generalizada de que el dinero no da la felicidad, la realidad es un poco más complicada. Es cierto que, una vez superado determinado umbral de ingresos económicos, una mayor renta no se traduce en un incremento de felicidad. Sin embargo, hasta alcanzar esta cifra de dinero, un incremento de dinero sí que proporciona bienestar básico y, en consecuencia, felicidad. En otras palabras, mayores ingresos para los más de 3.000 millones de personas que viven con menos de 2,50 dólares al día probablemente reporte más felicidad.

La riqueza no sólo debe computarse a nivel personal, sino a nivel nacional, tal y como explica Eduardo Porter en Todo tiene un precio:

Los países más ricos generalmente son más saludables y cuentan con una mortalidad infantil menor y una mayor esperanza de vida. Suelen contar con un entorno más limpio, y sus ciudadanos acostumbran a tener una educación mejor y trabajos más interesantes y menos exigentes físicamente. La gente más rica suele tener más tiempo libre, viaja más y tiene más dinero para disfrutar de las artes. El dinero ayuda a la gente a superar sus limitaciones y a controlar sus vidas.

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De acuerdo, usar el PIB para medir la felicidad de un país es injusto, porque hay muchas dimensiones de un país que el PIB no está midiendo. Sin embargo, sustituir el PIB por un índice de felicidad, por muchas variables que contenga, tampoco parece ser la panacea. De hecho, Bután parece ser más feliz que muchos países, pero lo que la gente olvida con frecuencia es que Bután también ha crecido mucho económicamente.

Es decir, a pesar de nuestras críticas al capitalismo, lo cierto es que existe una correlación entre el incremento de la riqueza de Bután y su felicidad. En 1980, por ejemplo, el PIB por persona era diez veces más alto que el de la India. Y hoy en día es el 75 % más alto. En 2009, mientras el resto del mundo entraba en recesión, Bután crecía un 6,9 %. En 2008, la economía butanesa crecía una quinta parte. Es decir, que Bután parece ser más feliz que el resto porque crece, en vez de decrecer, económicamente.

¿Hay para tanto?

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Por la serenidad y virginidad del país y sus lugares turísticos, Bután actualmente es conocido a veces como el último Shangri La. Otros recursos turísticos incluyen una abundante flora y fauna (Bután se encuentra entre las 10 regiones con más biodiversidad del planeta)

El 72 % de Bután es de superficie forestal, así que cuenta con paisajes bonitos y un gran respecto ecológico. También hay pocos turistas, así que es muy agradable de visitar y te ofrece una experiencia muy auténtica: Bután es uno de los países más aislados del mundo, hay muchas regiones del país en las que está restringido el turismo para mantener intacta la cultura local.

Pero ¿es para tanto? Lo cierto es que no es oro todo lo que reluce, y quizá para el turista, que tiene una experiencia tangencial con el país, Bután sea un lugar idílico. Pero Bután no es el Edén, por mucho que sus habitantes parezcan que sonríen abiertamente: tiene una alta tasa de infanticidio y una desproporción de 89,2 mujeres por 100 hombres.

Bután es una nación bastante autoritaria. El gobierno prohibió la televisión hasta 1999. En 1989 pasó a ser obligatorio que todos los butaneses hablaran dzongkha en los lugares públicos. En 1985 se aprobó una nueva ley de ciudadanía que redefinía como no nacionales a la minoría nepalí del sur de Bután que no podía demostrar que había llegado en 1958, así que expulsó posteriormente a unos 100.000.

Entonces ¿Bután es el lugar más feliz del mundo? Eso es relativo. Pero si es uno de los lugares más felices lo es por motivos que no suelen contemplarse: el crecimiento económico. Eso no significa que los países deban apostar por el crecimiento económico a toda costa: Estados Unidos es un país feliz pero no tanto como muchos países europeos, a pesar de que crece más que ninguno, porque invierte demasiado en horas de trabajo y poco en vacaciones u horas de ocio. Pero Dinamarca, según otros sondeos, como la Encuesta Mundial de Valores, es el país más feliz del mundo porque concilia trabajo y crecimiento económico con familia y días libres. La misma encuesta ponía a Zimbaue en el último puesto: un país pobre.

Fotos | Wikimedia

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