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Pingüinos saltando coníferas de 180 millones de años: el bosque petrificado de Curio Bay, Nueva Zelanda

Pingüinos saltando coníferas de 180 millones de años: el bosque petrificado de Curio Bay, Nueva Zelanda
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Es hablar de Nueva Zelanda y nuestra imaginación se traslada rápidamente a un lugar muy lejano, como si fuese otro planeta, donde muchos hemos soñado con viajar algún día. Dentro de ese viaje fantástico por las antípodas de España encontramos un sitio bastante peculiar: el bosque petrificado de Curio Bay.

No es el único bosque petrificado del mundo, pero su entorno es excepcional, dentro de la ruta escénica del sur de Nueva Zelanda: carreteras atravesando extensos pastos repletos de ovejas que de repente se asoman al acantilado y desvíos que conducen a faros inspiradores de bellas marinas. Y para rematar el panorama, con suerte veremos pingüinos saltando torpemente sobre coníferas petrificadas de hace 180 millones de años. ¡El espectáculo promete!

Situemos antes de nada el bosque petrificado, en Curio Bay, en la isla sur de Nueva Zelanda:

Se trata de uno de los bosques petrificados del periodo Jurásico mejor conservados y más extensos de todo el planeta y se encuentra en Curio Bay, a unos 20 kilómetros al este del Slope Point, el punto más meridional de la isla sur de Nueva Zelanda. Los restos fósiles de este antiguo bosque solamente se pueden ver durante la marea baja.

Bosque

Cómo se formó el bosque fosilizado de Curio Bay

Hace 180 millones de años el área que ahora es Curio Bay era un amplio bosque situado junto a la costa este de Gondwana, el antiguo super continente. De modo que, toda la actual extensión de Nueva Zelanda, desde el norte de Curio Bay estaba sumergida en el mar.

Mapa

El antiguo bosque estaba formado por pteridófitas y coníferas que fueron cubiertas por erupciones volcánicas sucesivas, en al menos cuatro ocasiones en un periodo de 20.000 años, entre las cuales el bosque volvía a crecer. Se pueden apreciar estas cuatro fases en las diferentes capas de lava fosilizada y restos de madera que han quedado expuestos en el acantilado de Curio Bay.

Con el paso de millones de años, la parte orgánica de los árboles, que quedaron cubiertos de lava y luego enterrados, se fue reemplazando por sílice, transformando la madera en roca. Con la erosión de la costa de Nueva Zelanda de los últimos 10.000 años han quedado visibles troncos y restos del bosque fosilizado de Curio Bay.

Pingüinos de ojo amarillo en Curio Bay

Como adelantábamos, si hay suerte, es posible ver a los tímidos pingüinos de ojo amarillo en Curio Bay. Los pingüinos de la especie Megadyptes antipodes están amenazados y son de los más raros del mundo, por lo que el acceso a las zonas donde descansan fuera del agua está restringida a los perros.

Otro apunte, como en gran parte de la costa de Nueva Zelanda las sand flies o moscas de la arena son un verdadero incordio y tan solo nos podremos deshacer de ellas con repelente o permaneciendo dentro del automóvil.

Fotos | Ben, wikipedia y Karora
En Diario del Viajero | La verja del sujetador, Nueva Zelanda

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