Publicidad

La montaña con forma de mujer desnuda, y otras geografías femeninas

La montaña con forma de mujer desnuda, y otras geografías femeninas
6 comentarios

Publicidad

Publicidad

Si levantamos la mirada hacia el cielo y nos fijamos en las nubes, enseguida empezaremos a ver formas de conejos, ovejas, casas e incluso platillos volantes, gracias a un fenómeno llamado pareidolia.

Pero en Grecia podemos observar un enorme cuerpo humano si fijamos la vista hacia la tierra, y no hacia el cielo, tal y como puede verse una cara en Marte, como podéis observar en la foto que encabeza esta entrada.

Pareidolia en tierra

Y es que bajo lo efectos de un fenómeno semejante al de la pareidolia, podemos contemplar la tierra que nos rodea como si en realidad fueran partes de un gigantesco cuerpo humano. Una columna vertebral representada por una larga cordillera montañosa. Un corazón que es una cascada, cuyas aguas cristalinas se reparten por infinidad de arroyos o arterias de todos los tamaños y longitudes: el sistema circulatorio.

Un bosque frondoso que se agita cadenciosamente como la respiración de unos pulmones; y la arquitectura arborescente de los bronquios son las raíces de dichos árboles. El estómago puede ser un lago de aguas termales, burbujeantes, que luego devienen en unos fangosos pantanos que son los intestinos trastesados de materia fecal.

Pero dejo la lista de simbolismos que empiezo a ponerme escatológico, y vamos a centrarnos en el cuerpo de mujer que puede adivinarse en una montaña que hay en Grecia.

Mujer griega de muslos turgentes

Isla de Poros
Si queréis ver una titánica mujer pétrea, entonces deberéis viajar hasta Grecia, y fijar la mirada en la montaña Kimomeni, frente a la isla de Poros. Kimomeni significa precisamente Mujer Durmiente. Sus formas todavía son más evidentes al atardecer.

Su cabeza tiene rasgos faciales, sus pechos están erectos hacia el cielo, y su vientre se adelgaza por debajo de la costilla inferior de una caja torácica. Sus piernas están elevadas, de forma que la rodilla forma otra cumbre.

Tal y como explica Hugh Aldersey-Williams en Anatomías:

La Mujer Durmiente es anterior a la Acrópolis. Los antiguos griegos se habrían dado cuenta de ella y la habrían señalado a los viajeros de la misma manera que lo hacen los modernos. Incluso Platón de Atenas, a cincuenta kilómetros de distancia, pudo haberse referido a ella.

Otras mujeres durmientes, y otras partes del cuerpo

Otros países también cuentan con sus propias montañas cuya geografía recuerda poderosamente a una mujer tendida cuan larga es. Por ejemplo, en Inglaterra tenemos las colinas llamadas paps (tetas o pezones), que se parecen a pechos femeninos. También en Tailandia y México se encuentran mujeres durmientes más o menos convincentes.

Hay rocas En California están las Homer´s Brow (Ceja de Homero). Hay rocas solitarias que reciben el nombre de figuras humanas aisladas de la mitología, como la Mujer de Lot.

Abra el lector un mapa de cualquier parte del mundo de contornos generosos y es seguro que tarde o temprano encontrará una característica cuyo nombre corresponde a alguna parte de la forma humana. Estos símiles anatomicogeográficos perviven en la edad de las cartografías precisas y de las vistas aéreas: la “mano de Michigan” es la parte de este estado, con forma de mitón, que sobresale hacia el norte y divide los lagos Michigan y Hurón.

Fotos | Wikipedia En Diario del Viajero | El Templo de Poseidón, en Sunio (Grecia) En Diario del Viajero | Museo de arqueología submarina de Pilos, Grecia

Temas

Publicidad

Comentarios cerrados

Publicidad

Publicidad

Inicio
Compartir