Sigue a Diariodelviajero

Sacré-Coeur

Estamos en Montmartre, un barrio de artistas y turistas, sobre una colina con olor a crepé, a café y chocolate, desde donde podemos obtener una de las mejores vistas de París. Para ello vamos hasta el tíovivo de Amelie a los pies de la escalinata que nos lleva frente a la bella iglesia de Sacré-Coeur.

El Sagrado Corazón es una iglesia neorrománico-bizantina, comenzada en la década de 1870. Al estallar la guerra franco-prusiana en 1870, dos comerciantes católicos hicieron un voto religioso: construir una iglesia dedicada al Sagrado Corazón de Jesús si Francia evitaba la inminente invasión.

Los dos hombres, Alexandre Legentil y Rohault de Fleury, pudieron ver París a salvo de la invasión y el comienzo de la construcción de lo que sería la basílica del Sagrado Corazón, en una de las colinas de la ciudad, a pesar de la guerra y de un largo asedio que sumió la capital francesa en una fatal hambruna.

El proyecto fue retomado por el arzobispo Guibert de París en 1875 y completado en 1914, pero la invasión alemana impidió su consagración hasta 1919.

Vistas desde Montmartre

Estamos en uno de los monumentos más visitados de París. La basílica tiene forma de cruz griega, adornada con cuatro cúpulas, entre las que destacan el espectacular domo central, de 80 metros de altura. La cúpula ovoide del Sagrado Corazón es el segundo punto más alto de París, después de la Torre Eiffel.

La arquitectura de la basílica se inspira en la arquitectura romana y bizantina e influyó en otros edificios religiosos del siglo XX, como la basílica de Sainte-Thérèse de Lisieux.

La mejor vista de las imponentes bóvedas y torres de la basílica se obtienen desde los jardines que la preceden, con las grandes escalinatas en primer plano, y el tiovivo más fotografiado de París. Confieso que recuerdo mucho más las vistas y los alrededores desde este lugar que el interior de la basílica en sí.

Aunque la vista de espaldas a la basílica tampoco deja nada que desear… Estamos en lo alto de la colina de Montmartre y París se extiende a nuestros pies, inacabable. Lo que tampoco parecen acabarse son los turistas que allí nos agolpamos, ni la lluvia impide que las escalinatas estén llenas de gente.

Es muy recomendable pasear por el barrio de Montmartre hasta obtener las mejores vistas de París desde el Sagrado Corazón (con permiso de la torre Eiffel). También es posible acceder a la basílica tomando el funicular de Montmartre.

Fotos | Eva Paris en Diario del viajero
En Diario del viajero | Los últimos viñedos de París en Montmartre, La plaza de los pintores en Montmartre, Audrey Tatou y la Ruta de Amelie

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

2 comentarios