
Muchas veces, y por diversas razones, es imposible viajar al destino deseado. Falta de dinero o de tiempo pueden detener al viajero y dejarlo varado en casa por tiempo indeterminado.
Pues hace poco descubrí que, a pesar de que hace algunos meses que no salgo del país, he estado viajando sin saberlo y en muy grata compañía. Planeando el viaje por teléfono o vía correo electrónico con muy poca anticipación, poniéndonos de acuerdo con nuestros compañeros de ruta con pocas palabras y disfrutando al máximo de la experiencia. Una experiencia corta, pero muy positiva.
Claro, es que he estado viajando a través de los sabores.
Y es esta una interesante manera de descubrir destinos sin moverse de tu ciudad. De descubrir, a través del paladar, las distintas culturas, las diferentes tradiciones, las preparaciones, recetas e ingredientes que los países o regiones eligen para sus platos.






