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Ámsterdam: un poco de historia

Ámsterdam: un poco de historia
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En nuestro recorrido por Ámsterdam, vamos a detenernos en los orígenes de la ciudad, que nos harán entender mucho mejor su fisonomía y particularidades en la actualidad. Ámsterdam tiene sus orígenes en el siglo XIII como un pequeño pueblo de pescadores. Desde entonces, para llegar a convertirse en una capital mundial de innegable belleza, sufrió un importante desarrollo de la mano del comercio marítimo, sobre todo a partir de los siglos XIV y XV.

La ciudad está establecida en el estuario del río Ij, en la confluencia con el Amstel. La fisonomía de Ámsterdam está unida a ese origen comercial, marítimo y fluvial. La ciudad creció gracias a una población que contuvo el mar y la llenó de diques y puentes.

Su mismo nombre proviene del castillo alrededor del cual se estableció el pueblecito de pescadores, un castillo construido por condes de Holanda situado sobre el dique del río Amstel (Amsteldam).

El empuje comercial marítimo fue debido sobre todo a su estratégica situación, su pertenencia a la Liga Hanseática y a la llegada de numerosos judíos expulsados de España y Portugal. Si nos preguntamos a qué es debida la numerosa presencia de fábricas y tiendas de diamantes y piedras preciosas en Ámsterdam, es porque esos judíos fueron los que llevaron consigo sus conocimientos en el tratamiento de dichos productos, actividad que perdura.

La posterior designación como ciudad imperial en el siglo XV y el acogimiento de ricos comerciantes protestantes expulsados de otros países en el XVI hizo crecer la ciudad, que sufrió varias remodelaciones urbanísticas y la apertura de distintos canales hasta conformar su imagen actual.

Especial Amsterdam

El siglo XVII, con la apertura de rutas comerciales a Extremo Oriente, el florecimiento cultural, sobre todo pictórico y filosófico, y momento en el que se produjo el levantamiento del centro histórico de Ámsterdam, constituye su Siglo de Oro. Es entonces cuando se desarrollan los barrios con las casas más ostentosas.

En estos momentos los intercambios comerciales a gran escala entre continentes con productos variados proporcionaban grandes riquezas: té, café, diamantes, caucho, cacao, tabaco, especias...

La apertura del Canal del Mar del Norte le dará el empuje definitivo como capital mundial, y tras las vicisitudes napoleónicas o las garras de la Segunda Guerra Mundial, que acabaron con 80.000 judíos, la ciudad ha sido reformada y ampliada en diversas ocasiones hasta su imagen actual, que también nos recibe con grandes obras (nada más salir de la Central Station) que anuncia futuros cambios.

Porque Ámsterdam, como ciudad multicultural, inquieta, de contrastes, no podía ser estática a estas alturas. El movimiento y el cambio es otro de sus atractivos, y hará que futuras visitas a la ciudad nos sorprendan con alicientes diferentes para sumar a sus múltiples encantos perennes que la han convertido en uno de los lugares más deslumbrantes y visitados del mundo.

En Diario del viajero | El Barrio Rojo de Ámsterdam, La Plaza del Dam, corazón de Ámsterdam, La casa más antigua de Ámsterdam

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