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Sicilia: Un paseo por la historia en Siracusa

Sicilia: Un paseo por la historia en Siracusa
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Si la semana pasada os hablaba del pueblo de Erice, en Sicilia, hoy vamos a desplazarnos hasta el lado este de la isla para recorrer Siracusa, una ciudad cargada de historia que hará las delicias de todos los aficionados al mundo grecorromano.

Fundada en el siglo VIII a.C., la antigua colonia griega de Siracusa era tres veces más grande que la ciudad que visitamos hoy día, hasta tal punto que llegó a convertirse en la tercera urbe más rica del mundo heleno y una de las más importantes de todo el Mediterráneo.

La zona con más encanto y preferida por los turistas para alojarse y salir a cenar, es la isla de Ortigia. Aquí, si bien es posible encontrar vestigios de antiguos yacimientos, como el Templo de Apolo, lo verdaderamente interesante es echar el rato recorriendo su agradable paseo marítimo, sus callejuelas atestadas de gente (¡cuidado con los “scippatori”!) y visitar el Duomo, construido sobre las ruinas del antiguo Athenaion.

La mayor parte de los atractivos turísticos, no obstante, se encuentran en la parte continental de la ciudad; concretamente en el barrio conocido como Neápolis. Allí, una figura llamará rápidamente vuestra atención: se trata del Santuario de la Madonna delle Lacrime, cuyo gran cono invertido de 80 metros de altura domina toda la ciudad.

El templo (de gusto discutible) fue construido por el devoto pueblo siciliano en memoria al milagro que tuvo lugar en un humilde hogar de Siracusa, cuando una figura de la Virgen “lloró” lágrimas humanas durante cuatro días en el cabecero de la cama de una mujer que estaba gravemente enferma. La mujer sanó, y el milagro fue declarado auténtico por el Papa Pio XII. En la actualidad, el Santuario de la Madonna delle Lacrime es centro de peregrinación de católicos de todo el mundo.

Sicilia, Siracusa: Teatro Griego

Dejando a un lado los milagros y continuando con nuestro recorrido, otro lugar que no debemos perdernos es la Basílica de San Giovanni, levantada sobre un auténtico laberinto de catacumbas de los siglos IV y V, donde todavía se conservan algunos restos de los primeros mártires cristianos. Su altar bizantino y numerosos frescos ponen el contrapunto colorido a un lúgubre lugar donde miles de tumbas sirven de atracción a los turistas más morbosos.

La Latomia de los Capuchinos es otro lugar tristemente famoso por tratarse de una de las numerosas canteras que servían como prisión en la antiguedad. En ésta, francamente impresionante por su hubicación y tamaño, 7.000 prisioneros atenienses murieron tras ser derrotados en su intento por conquistar la ciudad.

Un poco más lejos se encuentra el Castello Eurialo, una antigua fortificación griega del siglo V a.C. diseñado para proteger Ortigia. Aunque de su antigua grandeza sólo quedan las ruinas, su muralla de 27 kilómetros y profundos fosos demuestran que fue una de las obras defensivas más complejas que han llegado hasta nuestros días.

Demasiadas cosas, ¿verdad? Y sin embargo, todavía no hemos terminado. La joya de Siracusa es su parque arqueológico: una amplia extensión de terreno, fácilmente accesible a pie desde la ciudad, cuya visita lleva tranquilamente tres o cuatro horas siempre que no se detenga uno demasiado.

Allí podréis visitar, entre otras cosas, el teatro griego más grande de la isla (y uno de los más grandes del mundo), el no menos impresionante anfiteatro romano, y la Oreja de Dionisio: otra cantera en forma de oreja, con increíbles propiedades acústicas, cuya leyenda dice que fue construida así para que el capataz escuchase lo que decían los prisioneros.

Siracusa, en definitiva, no es una ciudad que pueda recorrerse en un día. Y cuando se permanece en ella más de dos, su magia comienza rápidamente a atraparte. Tanto, que no es raro tener por un vago instante la ilusión de que Arquímedes o Platón caminan a tu lado, en dirección al teatro donde se representa la última obra de Eurípedes.

Imágenes | Davide Simonetti
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