
Al aproximarnos a la ciudad francesa de Marsella dos cosas nos llaman la atención: su fabuloso puerto viejo y el perfil de Notre-Dame de la Garde sobre una colina, dominando la ciudad. Notre-Dame de la Garde es una basílica católica en Marsella, una de las imágenes más reconocibles de la ciudad y que guarda una grata sorpresa en su interior.
Situada a 162 metros de altura al sur del Vieux-Port, se accede a ella a través de pequeñas calles serpenteantes, por las que incluso los trenecillos turísticos de la ciudad discurren para acercarnos a ella.
Hace años también había un funicular que trepaba a la colina de la Garde, tenía que ser un buen modo de aproximarse a esta impresionante basílica, trepando sobre los tejados de la ciudad.
Su silueta de estilo neo-bizantino está coronada por una efigie dorada de 11 metros de la Virgen María sobre el campañario, una de las estampas más reconocidas de Marsella y visible desde muchos puntos de la ciudad. Antiguamente, los turistas y visitantes podían acceder a esta escultura, recubierta de pan de oro, a través de unas escaleras, hoy cerradas.




